Hace un año y cuatro meses que Ichi Bravo dejó Paraguay para estudiar Diseño de Indumentaria en la Universidad de Palermo. Actualmente es residente de La Ciuda y está feliz de compartir su día a día con otras chicas que, como ella, se interesan por sus proyectos personales y que comparten sus mismos ideales. Ichi enfatiza en la necesidad de ser fiel a los valores a la hora de elegir qué ponerse.
Actualmente Ichi está cursando 5 materias: diseño, moldería, técnicas de producción, historia del arte y Taller de Estilos de Imagen, y cuando no está cursando se dedica a coser, coser y coser. También da catequesis los sábados en González Catán con todas las que salen de La Ciuda. El deporte es fiel amigo… siempre que puede sale a correr.
Si bien el diseño tiene muchas ramas, Ichi confiesa sentirse muy identificada con la producción y el periodismo de modas, junto con la innovación del alta costura.
Pero su afinidad va mucho más allá al contarnos: “La verdad es que me gusta hacer ropa porque es una responsabilidad. Porque si trabajas en moda lo que creas la gente se lo pone y aunque pocos se den cuenta, los valores que pones en tus diseños están mostrando algo. Lo que vos vendes significa algo, vendes un imaginario.”
Para ella es todo un desafío combinar sus principios y el ambiente de la moda, sobretodo en la universidad a la que asiste: “Por ejemplo, el año pasado tenía que llevar fotos de modelos a la facultad y un profesor me decía: esto no sirve, porque todas están bien vestidas”. Y concluye: “Es verdad que muchas veces uno tiene que hacer lo que le piden en la facultad, pero no puede ser del todo así. Cuando vas a un desfile todo lo que lleves representa quién eres: desde las modelos, cómo las tratas y cómo las vistes. Todo representa lo que es tú concepto y no se puede dejar llevar por la moda del momento”
Viniste a Argentina hace más de un año, ¿extrañas tu país?
La verdad es que sí. El primer año no me di cuenta, porque todo era nuevo. Tenía mucho trabajo, pero ahora que volví del verano y estuve mucho tiempo en Paraguay… me costó mucho regresar a Argentina.
Pero… ¿te gusta la Argentina?
¡Si me encanta! Es una forma de vida totalmente diferente, siento que aprendo muchísimo sobre todo porque el vivir lejos de la familia te hace crecer, te formas como persona, maduras.
¿Cómo es que llegaste a La Ciudadela?
Yo estaba buscando tener como una “familia”, me gustó que fuera un lugar en el que pueda compartir mis valores y mis principios. Porque también fui a otras residencias en las que te dan la llave y podes entrar y salir a la hora que quieras, haces lo que quieres, pero estás sola, te la tienes que arreglar sola. Aquí tienes un montón de amigas que valen la pena, un montón de personas que piensan igual que vos.
¿Qué es lo que más te gusta de La Ciudadela?
¡La Ciudadela me encanta! Es re lindo como te sostienen. Por ejemplo, en los trabajos me ayudan todas, si viviera sola no sé cómo haría porque me pasaría todo el día trabajando y estudiando sola. Acá todas están pendientes de cómo me fue en la entrega, en el parcial. Apenas llego y ya me están esperando para ver cómo me fue. Nunca me siento sola y eso es un apoyo indispensable especialmente cuando vivís fuera de tu país.
¿Cómo te imaginás de aquí a unos años?
Me imagino trabajando en la empresa de mi mamá que se llama “Cuchicú”. Actualmente sólo es para chicos, pero quisiera ampliarla y vender indumentaria para mujeres. En Paraguay hay muy poco de Indumentaria. Por eso, me gustaría aportar para que el mercado crezca.
¿Qué mensaje les dejarías a las chicas que están leyendo esta entrevista?
Les diría que no se puede seguir siempre la moda, porque la moda se aplica a la masa y no a cada una. Que no importa realmente lo que esté de moda o no, sino que busquen lo que les queda bien, que resalten lo lindo que tienen ellas, porque somos únicas.